Hace aproximadamente unas 75.000 horas que Jordi Vilà cocina.
Empezó a los 15 años, y hasta la fecha aún no ha parado…
Hoy día sigue cocinando, de lunes a viernes, en el restaurante barcelonés alkimia.

Jordi Vilà nace en 1973 en el seno de una familia en la que la cultura culinaria es un elemento central. Su madre era, y sigue siendo, una excelente y experimentada cocinera en una casa que ha reunido a una numerosa familia bajo un mismo techo. Esto tiene lugar en el Papiol, un pueblo rodeado de huertos. En la casa se envasaban los tomates, se compraba carne picada para hacer la botifarra, se hacían panellets, se ponían en salmuera las anchoas… Pero, más que cocinar, lo que desde muy pequeño más entusiasmó a Jordi fue comer. Desde siempre sintió la fascinación por el mundo de los sabores. 

A los 15 años, tras manifestar a sus padres su interés por el mundo de la cocina, entra a trabajar en la pastelería Baixas. Su padre le encuentra este trabajo de verano con la esperanza de que abandone una vez conozca la dureza del sector. En cambio, Vilà vio cómo se le abría un mundo nuevo.

Tras formarse en la Escola de Hoteleria Joviat de Manresa, pasa por múltiples cocinas, entre ellas la de Casa Irene —donde conoce a su esposa Sònia Profitós— Neichel, Joan Piqué y Jean Luc Figueras. En 1998 abre el restaurante Abrevadero en la avenida del Paral.lel de Barcelona. Sònia Profitós se hace cargo de la sala. Un restaurante modesto con buena cocina. Allí, además de cocinero, empieza a ejercer de restaurador.

En 2002 inaugura con Sònia Profitós el restaurante alkimia, que tiene un éxito inmediato. En 2004 obtiene una estrella Michelin que mantiene hasta la fecha y, en 2006, el restaurante también es laureado por la guía “Lo mejor de la gastronomía” en la categoría de repostería.

Tras 13 años de actividad continuada en la calle Industria de Barcelona, el restaurante alkimia baja la persiana y vuelve a abrir en junio de 2016 en la planta principal del edificio de la fábrica Moritz, la cervecera con la que Vilà colabora desde 2011 como director gastronómico del grupo.

El nuevo restaurante cuenta con una cocina vista desde la cual el chef ofrece dos propuestas: alkimia, la más gastronómica y en la cual Vilà expone su visión de hacia dónde debe dirigirse la cocina catalana y barcelonesa, contribuyendo a la evolución de su recetario clásico; y, en al kostat, el trazo más personal y cercano de Jordi Vilà, donde encontraréis una cocina más del día a día, con un producto excelente que convierte el acto de alimentarse en un festival de la cotidianeidad. Una carta fresca, hecha con rigor, pensada para compartir y para los bon vivants.

En este 2021 ha recibido la máxima distinción de la Guía Repsol, los tres soles, por una trayectoria en la que, cual “visionario y brujo, permanece en primera línea de la nueva cocina catalana, esbozando el mañana con valores tradicionales como el culto al buen producto y el trabajo manual en su relicario particular”.